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Tiempo de Cuaresma

«La Cuaresma es el conjunto de cuarenta días simbólicos de retiro cristiano como preparación pascual. Responde al misterio de la estancia de Jesús en el desierto para verificar su vocación mesiánica. Es para toda la Iglesia tiempo intenso de preparación de catecúmenos que desean ser bautizados en Pascua, de arrepentimiento de penitentes que piden ser perdonados de sus faltas y de retiro de fíeles para profundizar su vida evangélica y comunitaria mediante una adecuada catequesis».

«El itinerario cuaresmal es un tiempo particularmente apto para despertar en nosotros el sentido de la vida cristiana concebida «como una peregrinación hacia la casa del Padre, del cual se descubre cada día su amor incondicionado por toda criatura humana y, en particular, por el hijo pródigo» .

Para entrar en la casa del Padre hay que franquear un umbral, símbolo del paso desde el mundo herido por el pecado al mundo de la vida nueva al que todos los hombres son llamados. He aquí por qué la Cuaresma se inicia con la imposición de las cenizas y la invitación «convertíos, y creed en el evangelio» (Mc 1, 15). Con estas palabras, Jesús comenzó su misión en la tierra para reconciliar a los hombres con el Padre.
 
UN PROGRAMA CLÁSICO Y ACTUAL
Clásicamente, las «prácticas cuaresmales» se han formulado según el triple programa que nos ofrece Jesús en el evangelio: la limosna, la oración y el ayuno. Es un programa que puede parecer anticuado, pero que siempre nos resulta concreto y actual.
 
La limosna es la apertura a los demás; puede concretarse en una ayuda económica a los más pobres, pero también se tiene que conocer en la caridad fraterna, la comprensión, la amabilidad, el perdón, empezando por la propia familia o comunidad.
 
La oración es la apertura a Dios, y tiene que traducirse en una escucha más atenta de su Palabra, en una oración personal y familiar más cuidada, y en la participación más activa y frecuente en la Eucaristía y el sacramento de la Reconciliación. Tenemos que hacer sitio a Dios en nuestra vida.
 
El ayuno significa autocontrol, renuncia a tantas cosas superfluas a que nos invita la sociedad de consumo en la que vivimos. Saber decir «no» a los valores secundarios, para que nuestro ánimo esté más dispuesto a acoger los principales.
 
Las tres direcciones resumen toda nuestra existencia: de cara a nosotros mismos, nos controlamos más; de cara a Dios, nos abrimos a él y le tenemos más en cuenta en nuestro programa de vida; de cara a los demás, nos comprometemos más en la caridad fraterna. Cada uno debería pensar en qué aspectos concretos de las tres direcciones necesita mejorar en la Cuaresma-Pascua de este año…

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Segundo Domingo de Cuaresma – Ciclo A – Eucaristía de familias

Monición de entrada:  En el segundo domingo de Cuaresma, Jesús nos hace «spolier» y nos revela lo bien que estaremos en el Cielo. Será un banquete que saciará nuestros deseos. Pero  Jesús nos dice que toca bajar del Tabor y cumplir con la comanda del Padre: ¡¡¡ESCUCHADLO!!!  Pedimos a Jesús que abra nuestros oídos para escucharle con atención.

1ª Lectura: ( Génesis 12,1-4 a) Escuchad una lectura muy breve pero muy importante para la historia de la salvación. Dios llama a Abrahán y   ¿Cómo responde? Prestad atención.

Salmo 32: «Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti»

 2ª Lectura: (2 Timoteo (1,8b-10) Esta segunda lectura nos hablará de la salvación que hemos recibido por Jesucristo. Escuchémosla con atención y agradecimiento.

Evangelio: (Mat. 17, 1-9)  Allá arriba, en el monte Tabor, Jesús habla en oración con su Padre. Toda su persona resplandeció de luz ante los apóstoles, y éstos vieron de verdad quién era Jesús.

 Preces:
1. Para que seamos capaces de cambiar nuestro corazón, y tengamos los mismos criterios de vida que Jesús. Roguemos al Señor.

2. Para que la riqueza esté mejor distribuida, y todo el mundo pueda tener una vida digna. Roguemos al Señor.

3. Para que todos los hombres y mujeres de buena voluntad mantengamos firme el afán de luchar por un mundo más justo, en el que nadie quede excluido. Roguemos al Señor.

4. Para que los jóvenes que sientan la llamada de Dios para entregarse a los demás, sean valientes y respondan con generosidad. Roguemos al Señor.

5. Para que todos los cristianos, toda la Iglesia, vivamos este tiempo de Cuaresma con muchas ganas de crecer en el amor a Dios y a los hermanos, para poder celebrar con toda autenticidad las fiestas de Pascua. Roguemos al Señor.

Invitación a comulgar: En el silencio de la noche, los discípulos se encontraron con Jesús en la última cena. El Hijo amado del Padre les repartió su cuerpo y su sangre. También nosotros hoy, en el silencio de esta iglesia, nos vamos a encontrar con Jesús.
  
Despedida:  En este segundo domingo de Cuaresma, nos comprometemos a escuchar con atención la Palabra, en la Eucaristía de cada domingo.

Segundo Domingo de Cuaresma – Ciclo A

Transfiguracion1
Hoy, el Evangelio nos presenta el evento de la Transfiguración. Es la segunda etapa del camino cuaresmal: la primera, las tentaciones en el desierto, el domingo pasado, y la segunda: la Transfiguración. Jesús «tomó a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan, y los llevó aparte a un monte elevado» (Mt 17, 1). La montaña, en la Biblia, representa el lugar de la cercanía con Dios y del encuentro íntimo con Él; el lugar de la oración, donde estar ante la presencia del Señor. Allá arriba, en la montaña, Jesús se presenta a los tres discípulos transfigurado, luminoso, bellísimo; y luego aparecen Moisés y Elías, que conversan con Él. Su rostro es tan resplandeciente y sus vestiduras tan blancas, que Pedro queda deslumbrado, hasta querer quedarse allí, casi como para detener ese momento. Enseguida resuena desde lo alto la voz del Padre que proclama a Jesús como su Hijo predilecto, diciendo: «Escuchadlo» (v. 5).
 
Esta palabra es importante. Nuestro Padre que dijo a estos apóstoles, y dice también a nosotros, escuchen a Jesús, porque es mi hijo predilecto. Tengamos esta semana, esta palabra, en la cabeza y en el corazón. Escuchen a Jesús. Y esto no lo dice el Papa, lo dice Dios Padre, a todos, a mí, a ustedes, a todos, a todos. Es como una ayuda para ir adelante por el camino de la Cuaresma. Escuchen a Jesús. No lo olviden..
Es muy importante esta invitación del Padre. Nosotros, discípulos de Jesús, estamos llamados a ser personas que escuchan su voz y se toman en serio sus palabras. Para escuchar a Jesús, es necesario estar cerca de Él, seguirlo, como hacían las multitudes del Evangelio, que lo reconocían por las calles de Palestina. Jesús no tenía una cátedra o un púlpito fijo, sino que era un maestro itinerante, que proponía sus enseñanzas, que eran las enseñanzas que le había dado el Padre, a lo largo de las calles, recorriendo distancias no siempre previsibles y, a veces algo incómodas. Seguir a Jesús para escucharlo.
 
Pero también escuchamos a Jesús en su palabra escrita, en el Evangelio. Les hago una pregunta, ¿ustedes leen todos los días un pasaje del Evangelio? Sí, no, sí, no, mitad y mitad. Algunos sí, algunos no. Pero es importante, ¡eh! ¿Ustedes leen el Evangelio? Es algo bueno, es una cosa buena, tener un pequeño Evangelio, pequeño. Y llevarlo con nosotros en el bolsillo, en la cartera, y leer un pequeño pasaje en cualquier momento de la jornada. En cualquier momento de la jornada yo tomo del bolsillo el Evangelio y leo algo, un pequeño pasaje, y ahí es Jesús que nos habla, en el Evangelio. Piensen esto. No es difícil, ni siquiera necesario que sean los cuatro, uno de los Evangelios, pequeñito, con nosotros. Siempre el Evangelio con nosotros. Porque es la palabra de Jesús. Para poder escucharlo.
 
De este episodio de la Transfiguración, quisiera señalar dos elementos significativos, que sintetizo en dos palabras: subida y bajada. Tenemos necesidad de apartarnos en un espacio de silencio – de subir a la montaña – para reencontrarnos con nosotros mismos y percibir mejor la voz del Señor. Esto lo hacemos en la oración. No podemos permanecer siempre allí.
 
El encuentro con Dios en la oración nos impulsa nuevamente a «bajar de la montaña» y a volver hacia abajo, a la llanura, donde nos encontramos con muchos hermanos abrumados por fatigas, enfermedades, injusticias, ignorancia, pobreza material y espiritual. A estos hermanos nuestros que están en dificultad, estamos llamados a brindarles los frutos de la experiencia que hemos vivido con Dios, compartiendo con ellos la gracia recibida. Y esto es curioso. Cuando nosotros sentimos la palabra de Jesús, escuchamos la palabra de Jesús, y la tenemos en el corazón, ¡eh!, esa palabra crece. ¿Y saben cómo crece? Dándola al otro. La palabra de Cristo en nosotros crece cuando la proclamamos, cuando nosotros la damos a los demás. Y esta es la vida cristiana. Es una misión para toda la Iglesia. Para todos los bautizados, para todos nosotros. Escuchar a Jesús y ofrecerlo a los demás. No se olviden esta semana. Escuchen a Jesús. Y piensen lo del Evangelio. ¿Lo harán? ¿Harán eso? ¿Eh? Después, el próximo domingo me dirán si han hecho esto de tener un pequeño Evangelio en el bolsillo o en la cartera para leer un pequeño pasaje en la jornada.
 
Y ahora dirijámonos a nuestra Madre María, y encomendémonos a su guía para proseguir con fe y generosidad este itinerario de la Cuaresma, aprendiendo un poco más a «subir» con la oración y a escuchar a Jesús, y a «bajar» con la caridad fraterna, anunciando a Jesús.
 
Santo Padre Francisco
Ángelus, 16 de marzo de 2014
Fuente: Radio Vaticano

Primer domingo de Cuaresma – A – Eucaristía de Familias

Monición de entrada: El Miércoles de Ceniza comenzó el tiempo de Cuaresma. En este tiempo, Jesús nos propone condimentar nuestra vida con una salsa que tiene tres ingredientes; AYUNO, LIMOSNA Y ORACIÓN. Cada domingo, la Palabra de Dios nos va a regalar un ingrediente que dará más “sabor” a nuestra vida. Vamos a dejar que […]

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Monaguillos de nuestra parroquia- Renovación compromiso

Con gran alegría, hoy domingo, en la Eucaristía de Familias, hemos celebrado la renovación del compromiso como monaguillos de Rodrigo, Pablo, Álvaro y Saúl. Los jóvenes han manifestado su voluntad de “cumplir su servicio en el Altar, con fidelidad, diligencia y cuidado, con la ayuda de Dios; dando testimonio de su fe”. Después de recibir […]

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cartel cuaresma

Carta a los niños sobre la Cuaresma – Julián Ruiz Martorell

Queridos niños. Habéis oído una palabra que a lo mejor no entendéis bien: cuaresma. Son días para pensar, para rezar, para intentar ser mejores, para pedir perdón, para hacer alguna obra buena, como visitar a los abuelos o atender a los que no tienen nada, y para estar preparados. Vuestros maestros y profesores os dicen […]

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Nos encontramos todos los domingos para celebrar la Eucaristía de las Familias

Nos reunimos los domingo para celebrar la Eucaristía de las Familias, a las 13,00 h. 

Os animamos a venir en familia y  participar leyendo, cantando (podéis participar más activamente en el coro con vuestra voz o con algún instrumento !!!) o ayudando como monaguillos (los que ya han hecho la Primera Comunión).

¡¡  Jesús te espera, no faltes !!    

Vicente Paul2

Conferencias de San Vicente de Paúl de San Nicolás el Real – Actividades del voluntariado

ALGUNOS PENSAMIENTOS DE SAN VICENTE DE PAÚL «Ayudando a los pobres, cumplimos la Justicia y no la Misericordia.» «Hermanos, amemos a Dios, pero con nuestros brazos y con el sudor de nuestra frente; porque el cariño, la benevolencia, un corazón enternecido, todo eso es bueno, pero sospechoso si no llega a acciones efectivas.» «Esperar de […]

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Proyecto de acompañamiento en hospitales. Sociedad de San Vicente de Paúl (SSVP)

La Sociedad de San Vicente de Paúl (SSVP) ha lanzado un proyecto de acompañamiento en hospitales para brindar apoyo a personas hospitalizadas y a sus familiares. Este proyecto, que va dirigido a los aspectos más trascendentales de la persona, busca humanizar el entorno hospitalario, y ofrecer consuelo y compañía en momentos de soledad y vulnerabilidad. Los servicios de acompañamiento […]

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desierto

Primer domingo de Cuaresma- Ciclo A

Hoy, primer domingo de Cuaresma, el Evangelio nos habla de Jesús que, guiado por el Espíritu, va al desierto y es tentado por el diablo (cf. Mt 4,1-11). Después de ayunar durante cuarenta días, siente el peso de su humanidad: el hambre a nivel físico y las tentaciones del diablo a nivel moral. Enfrenta la misma dificultad […]

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Cuaresma: escuchar y ayunar -Recursos para la Cuaresma - pinchando en la imagen-

Fotografías de la obra

DELIMITACIÓN ÁMBITO DE LA PARROQUIA