Conmemoración de todos los fieles difuntos -2 de noviembre

Nos hemos reunido en este lugar para celebrar la conmemoración de todos los fieles difuntos, en particular de los que están sepultados aquí y, con especial afecto, de nuestros seres queridos. En el día de la muerte ellos nos han dejado, pero los llevamos siempre con nosotros en la memoria del corazón. Y cada día, en todo lo que vivimos, esta memoria está viva. Muchas veces hay algo que nos hace recordarlos, imágenes que nos llevan a los momentos que vivimos con ellos. Muchos lugares, incluso los perfumes de nuestras casas nos hablan de aquellos que hemos amado y que nos han dejado, y tienen encendido en nosotros su recuerdo.
Hoy, sin embargo, no estamos aquí sólo para conmemorar a los que han pasado de este mundo al otro. La fe cristiana, fundada sobre la Pascua de Cristo, nos ayuda a vivir la memoria más que como un recuerdo del pasado, como una esperanza futura. No es tanto un volverse hacia atrás, sino más bien un mirar hacia adelante, hacia la meta de nuestro camino, hacia el puerto seguro que Dios nos ha prometido, hacia la fiesta sin fin que nos aguarda. Allí, en medio del Señor Resucitado y de nuestros seres queridos, gustaremos la alegría del banquete eterno: «En aquel día —hemos escuchado en la lectura del profeta Isaías—, el Señor de los ejércitos ofrecerá a todos los pueblos sobre esta montaña un banquete de manjares suculentos […]. Destruirá la Muerte para siempre» (Is 25,6.8).
Esta “esperanza futura” anima nuestro recuerdo y nuestra oración en este día. No es una ilusión que sirve para aplacar el dolor por la separación de las personas amadas, ni un simple optimismo humano. Es la esperanza fundada en la resurrección de Jesús, que ha vencido la muerte y ha abierto también para nosotros el paso hacia la plenitud de la vida. Él —como recordé en una reciente catequesis— es «el punto de llegada de nuestro caminar. Sin su amor, el viaje de la vida se convertiría en un vagar sin meta, un trágico error con un destino perdido. […] El Resucitado garantiza la llegada, nos conduce a casa, donde somos esperados, amados, salvados» (Catequesis, 15 octubre 2025).
Y este puerto final, el banquete alrededor del cual el Señor nos reunirá, será un encuentro de amor. Por amor, Dios nos ha creado, en el amor de su Hijo, nos salva de la muerte, en la alegría del amor junto a Él y a nuestros seres queridos, quiere hacernos vivir para siempre. Precisamente por esto, nosotros caminamos hacia la meta y la anticipamos, en un vínculo invencible con aquellos que nos han precedido, sólo cuando vivimos en el amor y practicamos el amor los unos con los otros, en particular con los más frágiles y los más pobres. Jesús nos invita a hacerlo con estas palabras: «porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; estaba de paso, y me alojaron; desnudo, y me vistieron; enfermo, y me visitaron; preso, y me vinieron a ver» (Mt 25,35-36).
La caridad vence la muerte. En la caridad Dios nos reunirá junto a nuestros seres queridos. Y, si caminamos en la caridad, nuestra vida será una oración que se eleva y nos une a los difuntos, nos acerca a ellos, en la espera de encontrarlos nuevamente en la alegría eterna.
Queridos hermanos y hermanas, mientras el dolor por la ausencia de quien no está ya con nosotros permanece impreso en nuestro corazón, confiémonos en la esperanza que no defrauda (cf. Rm 5,5); miremos a Cristo resucitado y pensemos en nuestros seres queridos difuntos como envueltos por su luz; dejemos resonar en nosotros la promesa de vida eterna que el Señor nos dirige. Él eliminará la muerte para siempre. Él la ha vencido para siempre abriendo un paso de vida eterna —es decir, haciendo Pascua— en el túnel de la muerte, para que, unidos a Él, también nosotros podamos entrar en él y atravesarlo.
Él nos espera y, cuando lo encontremos, al final de esta vida terrena, gozaremos con Él y con nuestros seres queridos que nos han precedido. Que esta promesa nos sostenga, enjugue nuestras lágrimas, dirija nuestra mirada hacia adelante, hacia la esperanza futura que no declina.
Solemnidad de Todos los Santos

La solemnidad de Todos los Santos, que hoy celebramos, nos invita a experimentar la alegría de esa innumerable familia de hombres y mujeres que, siguiendo al Señor Jesús, hicieron de su vida un don a Dios y al prójimo y que, en los diferentes caminos de santificación, anhelaron «el océano del amor infinito», según una bella expresión del Papa Benedicto XVI (Carta enc. Spe salvi, 12).
La liturgia de la Palabra de esta fiesta los describe como una «muchedumbre inmensa, que nadie podría contar, de todas las naciones, razas, pueblos y lenguas» (Ap 7,9). Hoy, de hecho, celebramos a todos los santos: a aquellos que la Iglesia ha reconocido como tales y también a tantos que no lo han sido, pero que Dios conoce. Como nos recuerda el Evangelio de hoy (Mt 5,1-12), se trata de pobres de espíritu, pero ricos en el amor de Dios. Tienen rostros surcados por las lágrimas, pero consolados en la oración. Son mansos frente a la violencia y recompensados por el Padre. Hambrientos de justicia y saciados en lo más profundo de su conciencia. Dispuestos al perdón y abrazados por la misericordia. Desarmados en el corazón, pero protegidos por Dios. Constructores de paz, a quienes Dios llama por su nombre. Perseguidos y ofendidos, pero fuertes en la fe y en la caridad.
Es totalmente cierto que resulta imposible “contar” la multitud de estos hermanos y hermanas, y no solo en términos numéricos: la santidad, de hecho, no se puede reducir a ningún cálculo, porque así es el bien que todos los santos han difundido a su alrededor en el mundo. Al contemplarlos con admiración, nos preguntamos: estas personas, con la gracia de Dios, ¿qué hicieron? Esencialmente, gestos y decisiones de amor, que superan los cálculos de la codicia y la prepotencia del mal que a veces parece prevalecer. Los santos y las santas son el signo más hermoso y más fuerte del Reino de Dios que viene; es más —como enseña Jesús—, que ya está entre nosotros (cf. Lc 17,20-21). Además, esta multitud bienaventurada abarca los más variados orígenes, culturas y situaciones de vida: la santidad no es un privilegio para unos pocos, sino una vocación universal que nos interpela a cada uno de nosotros allí donde vivimos. Este es el mensaje lleno de esperanza de la fiesta de hoy: Dios ve el bien que nosotros no vemos, conoce historias que nosotros no conocemos, llega a corazones a los que nosotros no tenemos acceso.
Que la Virgen María, bienaventurada por haber creído en la palabra del Señor, acompañe nuestros pasos en el camino de la santidad, para que no nos cansemos de construir la paz, tanto en los hechos más importantes como en los más sencillos de la vida cotidiana.
S.S. León XIV
Ángelus, 1 de noviembre de 2026
Solemnidad de Todos los Santos – Eucaristía de Familias
Monición de entrada: Hoy celebramos la fiesta de «Todos los Santos». La mayoría de nosotros llevamos nombres de «santos». Ellos son nuestros amigos desde la casa del Padre Dios, y cuidan de nosotros. Los que tenemos nombres de santos tenemos unos buenos amigos a los que les podemos pedir que nos echen una mano para […]
Leer más→Proyecto de acompañamiento en hospitales ¡Únete a nosotros!

La Sociedad de San Vicente de Paúl (SSVP) ha lanzado un proyecto de acompañamiento en hospitales para brindar apoyo a personas hospitalizadas y a sus familiares.
Este proyecto, que va dirigido a los aspectos más trascendentales de la persona, busca humanizar el entorno hospitalario, y ofrecer consuelo y compañía en momentos de soledad y vulnerabilidad.
Los servicios de acompañamiento en hospitales incluyen:
- Visitas de acompañamiento: Los voluntarios de la SSVP visitan a pacientes hospitalizados que se encuentran solos, proporcionando compañía y apoyo emocional. Estas visitas ayudan a aliviar la soledad y a mejorar el estado anímico de los pacientes.
- Acompañamiento a familiares: Además de acompañar a los pacientes, también ofrecemos apoyo a sus familiares, escuchando sus necesidades y preocupaciones, y proporcionándoles consuelo y orientación.
- Apoyo en gestiones: Ayudamos a los pacientes y sus familiares a realizar gestiones dentro del hospital, facilitando su experiencia y asegurando que reciban el apoyo necesario para trámites y procedimientos.
- Actividades de animación y entretenimiento: Organizamos actividades recreativas y de entretenimiento tanto para los pacientes como para sus familiares, con el objetivo de mejorar su estado anímico y proporcionarles momentos de distracción y alegría.
Para llevar a cabo esta tarea se necesitan voluntarios
Haz voluntariado en el programa de Personas hospitalizadas
Necesitamos voluntarios mayores de 20 años, con capacidad de empatía y escucha, trabajo en equipo e inquietud por la formación personal. El tiempo de dedicación es variable, pero requiere como mínimo una mañana o una tarde a la semana, además de un tiempo extra cada mes para las reuniones de equipo, coordinación y cursos de formación específicos.
Si estás interesado en colaborar puedes informarte en: https://ssvp.es/que-hacemos/enfermos-hospitalizados/ y en los teléfonos 604904202/ 686076895.
Cómo encontrar posibilidades de voluntariado cerca de ti

Actividades del voluntariado de Conferencias de San Vicente de Paúl de San Nicolás el Real
Las actividades que viene realizando el voluntariado de las Conferencias de San Vicente de Paúl de San Nicolás el Real son:
- Ayuda a familias vulnerables con alimentos y productos sanitarios y de higiene. Se viene ayudando mensualmente a 60 familias necesitadas
- Acompañamiento a pacientes adultos y a sus familiares en el Hospital Universitario de Guadalajara, así como apoyo en gestiones dentro del hospital.
- Apoyo extraescolar de menores de familias vulnerables para mejorar su rendimiento escolar y potenciar su desarrollo integral.
Si quieres dedicar parte de tu tiempo para ayudar en algunas de estas actividades: Únete a nuestro equipo de voluntarios.
Si quieres contribuir económicamente para poder mantener y expandir nuestros programas, Haz un donativo
¡Únete a nosotros!
Puedes informarte en:
Tele. 686 076 895-604 904 202
guadalajara@ssvp.es
www.ssvp.es
Domingo, 4 de octubre: Misa de envío de catequistas
El domingo 4 de octubre, en la Misa de 12:00 h. tendrá lugar el envío de catequistas

La celebración del envío de catequistas es el acto en el que la comunidad cristiana envía a sus catequistas a la tarea evangelizadora, y pide al Espíritu Santo que renueve su gracia en cada uno de ellos para que se vean sostenidos por el Señor. Esta celebración litúrgica actualiza la gracia para los catequistas y los envía para el ejercicio de su ministerio en nombre de la Iglesia.
Adoración Nocturna Española- Diócesis Sigüenza-Guadalajara
Vigilia Sábado,17 de octubre, a las 1900 h. Rosario, Santa Misa y Adoración AQUÍ PUEDES CONSULTAR EL BOLETÍN DE OCTUBRE
Leer más→Inscripciones para el nuevo curso de catequesis 2026-2027

Ya podéis hacernos llegar la ficha de inscripción para el nuevo curso de catequesis 2026-2027 (junto al documento de consentimiento de datos de carácter personal que figura al final de la ficha) entregándola en la parroquia.
Los niños/as de nueva inscripción en esta parroquia deberán entregar la ficha (junto al documento de consentimiento de datos de carácter personal) PERSONALMENTE A LOS PÁRROCOS, DESPUÉS DE LAS MISAS DE 12:00 h. o de 19:30 h.
FICHA INSCRIPCIÓN CATEQUESIS COMUNIÓN Y POSTCOMUNIÓN
Soneto alcarreño a la iglesia de San Nicolás el Real de Guadalajara
Por Juan Pablo Mañueco
(escritor y periodista)
Por esta nave única de planta en cruz latina,
mas con variadas grandes capillas laterales,
singlan naves que bogan para curar los males
por las cuales la nave del alma se encamina.
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Sobre el amplio crucero, una cúpula redonda
con balconada y sol que desciende por linterna,
da paso desde el cielo a la clara luz eterna
que cala entre la iglesia celeste lumbre honda.
.
Dentro, el mayor retablo ocupado es por caverna
de columnas salomónicas formando fronda
sobre sí mismas girando, en marmórea ronda
grisácea, al cielo rodando en torsión eterna.
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Son tan blancos e intensos del cielo estos umbrales
y cargada en barroco cada labrada esquina
que al fondo del claro cruce de la cruz latina
se sienten ya cánticos de coros celestiales.
Del libro “Donde el mundo se llama Guadalajara”
Juan Pablo Mañueco
Domingo 30 de Tiempo Ordinario – Ciclo A- Reflexión
En el Evangelio de hoy (cf. Mt 22,34-40) el Señor nos conduce una vez más al corazón de nuestra fe. Un doctor de la Ley, para poner a prueba a Jesús, le pregunta: «¿Cuál es el mandamiento más grande de la Ley?» (v. 36). El Maestro responde citando un pasaje del Deuteronomio: «Amarás al Señor, […]
Leer más→Domingo 30 Tiempo Ordinario – Ciclo A – Eucaristía de Familias
Monición de entrada: Venimos aquí llenos de un gozo agradecido. También con nuestros problemillas, pero nos sentimos redimidos y salvados por Jesús que murió y resucitó por todos. Hemos de vivir en el amor y, para lograrlo, estamos aquí y Jesús en medio de nosotros…
Leer más→29º Domingo de Tiempo Ordinario- Ciclo A- Reflexión
El Evangelio proclamado en la liturgia de hoy (Mt 22,15-21) nos confronta con una de las frases más célebres de Jesús: «Dad al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios» (cf. v. 21). Por lo tanto, es importante situarla en el contexto en el que fue pronunciada originalmente. […]
Leer más→Eucaristía de las Familias -Domingo 29 Tiempo Ordinario – Ciclo A
Monición de entrada: Este domingo celebramos la Jornada Mundial de las Misiones, el DOMUND. Los misioneros y misioneras nos muestran el camino hacia los hermanos más pobres y necesitados, y la presencia de Jesús en medio de ellos. Pidamos en esta Eucaristía que estemos dispuestos a llevar a los demás la Buena Noticia de Jesús […]
Leer más→Eucaristía Familias_ Domingo 28 Tiempo Ordinario -A
Monición de entrada: Dios ha preparado un banquete de bodas. Es el banquete de su Hijo. Ha invitado a todos. Pero muchos no han querido venir. Dichosos nosotros, que hemos sido invitados a la cena del Señor. Y dichosos también porque hemos aceptado y hemos venido a participar. 1ª Lectura (Isaías 25, 6-10 a): El profeta […]
Leer más→Domingo 28 -Tiempo Ordinario – Ciclo A
Hoy, en el Evangelio, Jesús habla de la fiesta de bodas que un rey prepara para su hijo (cf. Mt 22,1-14). El matrimonio de un hijo es un momento especial para cada familia, y este padre, feliz, quiere compartir su alegría con todos. Ofrece un banquete e invita a muchas personas. Santo Tomás de Aquino […]
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